Me cagüen blogger

Y yo pensando que no tenía comentarios y resulta que, no sé por qué, tengo que moderarlos antes. Esto es así (compadre) por la cara bonita de blogger. Te cambio la configuración por que sí. Por que me da a mí la gana. Y te aguantas como cuando una actualización del iTunes por ejemplo te desconfigura el Outlook. ¿Qué tiene que ver una cosa con otra? Pues nada a simple vista de usuario informático medio (bajo). Y ahora búscate la vida por internet esperando no ser el único torpe del planeta al que le haya pasado. Y si no lo eres que haya un semidios que sepa arreglar el entuerto. Si no es posible pues ya sabes, reinicia de nuevo el PC, reinstala el programa de nuevo, quita la actualización, desinstala otro programa, baila una sardana, mata un pollo negro en un pentagrama, que te dé el baile de San Vito y finalmente ponte a llorar por que esto no tiene solución.
Creo que mejor me voy a tomar una cerveza....

9 julio - La ironía del policía (casi) jubilado

Todos conocemos la típica película en la que el policía estadounidense que está a punto de jubilarse recibe un par de tiros, o veintiseis, y muere. Normalmente suele morir camino a casa llevando un ramo de flores o una tarta a su mujer que no se lo espera para darle una sorpresa. ¡Vaya si se la da! Quiero hilar este paralelismo con la muerte de mi querido Ford Sierra (Ford Tank para los amigos). Mi coche, al que le quedaba una semana escasa para su jubilación más que merecida ha sido asesinado por los malos malotes en la circunstancia más insospechada. Yo, sabedor del estado de mi Tank, me imaginaba que un día no arrancaría y que, durmiendo, habría llegado al sueño de los plácidos. Pero el destino es insospechado y cabrón y ha querido que mi coche muriera a manos de unos cacos torpes que intentaron robarlo (es lo que le pasa a los coches de alta gama) mediante la técnica del porrazo al cristal y posterior intento de puente. Como buen guerrero se resistió y evitó ser robado pero hete aquí que los malos malotes al no conseguir su objetivo lo destrozaron cuando le quedaban días para su retiro. 
Ford Tank, amigo, te merecías algo mejor.

Eyjafjallajokull

Con ese nombre es normal que esté dando tantos dolores de cabeza a turistas, compañías aéreas, gabinetes políticos...y hoteles. Desde mi punto de vista completamente subjetivo pero racional, no es problema de los hoteles que un p**o volcán islandés haya entrado en erupción y que el tráfico aéreo se cierre. El aluvión de cancelaciones es abismal. Un problema serio, sobre todo en Sevilla, que se espera a la temporada extra de Feria como agua de Mayo (en Abril). Conozco casos de hoteles con más de un 40% de cancelaciones sobre la ocupación real. Cancelaciones que en la mayoría de los casos no se van a poder cobrar o solamente una noche. Cancelaciones que van a repercutir que grandes cadenas hoteleras con hoteles en Sevilla dejen de contratar a personal en verano ya que no están cumpliendo los objetivos de producción estimados para temporada alta. Cancelaciones que no pueden ser reclamadas a nadie y que, posiblemente, puedan ser utilizadas para cortar cabezas.
Según la prensa, los perjudicados por este inconveniente son las compañías aéreas primero (poderoso caballero...) y, por supuesto, los viajeros. Los hoteles, restaurantes, agencias de viajes, bares y espectáculos de las ciudades de destino no. Aquí nadie sale perjudicado a no ser que esté detrás de un mostrador de reclamaciones. No se puede contabilizar el perjuicio económico de este incidente. Va a ser bastante grave.
Si el hotel donde me voy a alojar en mis vacaciones sale ardiendo, ¿la compañía aérea me devolvería el importe del vuelo? La respuesta es clara, no. Una cosa es el vuelo que te lo proporciona la compañía aérea y otra cosa es el alojamiento. El hotel sería el encargado de buscarte otro alojamiento de igual o superior categoría en la misma zona. Entonces, si el problema en este volcánico caso, es de las compañías aéreas, ¿por qué yo (como hotel) tengo que devolverte el dinero? ¿Acaso te obligué a reservar una habitación con tarifa no reembolsable amenazándote con una pistola en el pecho? ¿Qui´zas secuestré a tu familia para que lo hicieras? Que las compañías te proporcionen las soluciones, que se fastidien ellos por que yo no me tengo por qué fastidiar cuando no es problema mío.
Así que la próxima vez que vueles reserva el seguro de viaje que, con suerte, tampoco te cubrirá una erupción volcánica ni una lluvia de ranas.

La buena fama

Siendo hijo de mecánico he aguantado un millón de veces aquello de que todos son unos estafadores, que te dejan el coche mal a propósito para que tengas que volver o que si te cobran de más por las reparaciones. Claro que también tienen mala fama los taxistas. Que si engañan a los turistas, que si te dan vueltas por la ciudad para que la carrera sea mayor, que si te aplican unas tarifas u otras...Y los carniceros que si te echan la carne con más nervios, que si te pesan el pollo con huesos...Y los fruteros, pescaderos, fontaneros....Multitud de trabajos con una cosa en común. Todos son trabajos físicos sucios. El mecánico con su grasa típica, el taxista también con su unión simbiótica con el auto, el carnicero con la sangre....Sin embargo vayamos al médico. Un tipo que, por el simple hecho de llevar una bata blanca es respetado. Puede apestar a tabaco, sudor o ser un guarro obeso siendo el paradigma de lo opuesto a la vida sana que, supuestamente, pregona que todo el mundo hablará de él como el Doctor Pepito o la Doctora Manolita. Un tío que te mete un dedo por el culo por profesión o, en el caso de las mujeres, te magrea las tetas y te sienta en una silla con las piernas separadas de tal forma que tu cuerpo parezca ser la entrada del metro y encima hay que estarle agradecido por que vela por nuestra salud. El mecánico vela por tu seguridad por que te arregla el coche o el frutero para que comas sano, pero tienen mala fama. 
Los dentistas son también dignos a ser tratados con todo el respeto. Más que nada por que te mete todo tipo de aparatos y mejunjes por la boca, te la destroza, te cobra un pastón y todo en pos de tu higiene bucal. Parece que en el fondo somos masoquistas. Mientras más daño hagan más respeto. Ya empiezo a pensar que no es respeto, si no miedo. 
Pero creo que mi favorito son los notarios. Estos señores "que han estudiado mucho" para que den fe y te metan un sablazo digno del mejor espadachín del siglo de oro español. Un tío que cobra más que una prostituta de lujo por horas y hay que llamarlo de Don por que es respetable.
La diferencia, os habréis dado cuenta, se basa en el hecho que unos son oficios adquiridos por experiencia y los otros a través de carreras universitarias. El objetivo no es defenestrar ni criticar algunas de estas profesiones. Más bien es criticar las generalizaciones. Por supuesto que habrá mecánicos incompetentes, taxistas estafadores y fruteros timadores, pero también hay dentistas sádicos, médicos sátiros o notarios incompetentes pero las generalizaciones son las que nos van convirtiendo en mediocridades humanas.

23 diciembre - Swimming in the rain


O la gota fría de los huevos tendría que ser el subtítulo de esta entrada. Más que nada por que lo que me ha caído hoy encima no es normal. Ni tirándome a una piscina hubiera estado más mojado. El paraguas no servía para nada ya que el viento que te atraía el agua a la cara, el pecho, las manos....Las botas tampoco servían ya que, gracias al sistema de alcantarillado, las carreteras estaban inundadas y para cruzarlas tenías que alquilar una góndola con su gondolieri o llevar manguitos para nadar. En la parada del autobús, la marquesina solo servía para que no te cayera más agua encima por que había que tener el paraguas abierto bajo la misma. Y ni por esas te quedabas seco. Encima el autobús no me ha dejado donde tenía que hacerlo, si no que me ha dejado a unos siete minutos a pie (en seco). Con la lluvia he tardado como unos quince minutos y por supuesto empapándome bajo la lluvia. Gene Kelly hubiera buscado refugio y My Fair Lady no hubiera dicho la pamplina aquella de la "lluvia en Sevilla es una maravilla" (The rain in Spain stays mainly in the plain!). Resumiendo que he llegado al trabajo más mojado que una galleta en un vaso de leche. Menos mal que uno es previsor y tenía ropa para cambiarse en el trabajo (incluyendo calcetines), que llevo tres horas intentando secar botas y pantalones con un calentador y que me he tomado ya un frenadol por si la moscas.

16 diciembre - El maravilloso mundo de la publicidad navideña I


Llegada esta época del año la televisión se vuelve, aún más, insufrible. Gracias a Dios que se inventaron los discos duros multimedia. Cada tres minutos hay una pausa de quince o veinte minutos de publicidad. Dependiendo del horario nos vemos bombardeados por anuncios de juguetes (otro tema que tratará a no ser que Carlos Corso me lo quite) o por anuncios de perfume. Es cierto que en otra época uno esperaba estos anuncios como agua de Mayo. Bueno, en realidad solo esperaba el de la motera tetona que buscaba a Jacqs, los demás como que me la traían al pairo. Es cuando uno se hace mayor y tiene que empezar a buscar regalos cuando se va fijando cada vez más en este tipo de anuncios. Todos recordaréis el de "mi primera colonia...Chispas". Con ese nombre se pueden vender bujías o mecheros, pero colonias no. Pero vamos a centrarnos en la actualidad, en los anuncios raros que intentan venderte el producto.
  • Vamos a empezar por el de Loewe. Un tío disfrazado de algo raro que gira el cuello y suenan caballos. ¿Qué cojones te está diciendo? ¿Que el perfume huele a cuadra o que el colega tiene un grave problema de cervicales?
  • Oh la la (o como se llame). Una panda de payaso (con perdón para los payasos de verdad) contando una historia de no sé qué aguja de reloj que cae en un soufflé y un perro que habla. ¿Huele a soufflé? ¿A perro? ¿A soufflé de perro? ¿Te pones ese perfume y te crees que vives en el pais de Micolor?
  • Tresor de Lancome. Ruego encarecidamente ver este anuncio en Youtube. Vamos a ver. Una chica que se descalza y se pone a andar por un estanque, por muy delgada que esté hace ruido. El chavalín será sordo perdido. Por cierto al final del anuncio hay un "momento teniente" en el que se escucha "La mula está estresá"
  • El de Diesel en el que se ve a un menda corriendo y unos cuantos coches dando marcha atrás. Que yo soy el conductor de uno de los coches y a no ser que el tío venga corriendo con un hacha va a dar marcha atrás el tato. Por cierto, con ese nombre y esa temática tienes que oler a tubo de escape cosa mala.
Estos son de los que me acuerdo del nombre. Hay un montón de anuncios en los que salen los chicos o chicas saltando (te has puesto perfume, no te has comido un saco de muelles), corriendo (¿tendrán anfetas?) o tirados en sofás de moda (es lo que tiene la heroína, que te da bajona). Obviamente tienes que tener una tableta de chocolate en las abdominales (no derretida como la que tengo yo, si no bien marcada, como la de Nestlé), ser guapo o guapa y, en el caso de las chicas, no pesar más de 30 kilos. En caso contrario ese perfume no te identifica.


15 diciembre - Feliz consumismo

Una de las cosas que trae Diciembre, además del frío, es el espíritu consumista que nos corroe. Uno siempre dice que va a minimizar los gastos, que este año no se puede y demás tipo de tonterías. Al final te terminas gastando un pastizal en regalos, comidas y reuniones. Los compañeros de trabajo, los de la facultad, los amigos de toda la vida, los vecinos y los del coro de secundaria que hace una eternidad que no ves. Al final te juntas en una semana con seis comidas y cuatro cenas....Sin contar que las fiestas aún no han comenzado, que es ahí cuando realmente te pones a comer. Por que, digas lo que digas, en Nochebuena te atiborras como un cerdo con las tapas. Que si un poco de jamón, que si una rodaja de caña, un par de langostinos que se van a poner malos, que si esperad que ahora viene la carne, los postres, los mantecados y el turrón....Vamos, que terminas rezando por un par de días a pan y agua.
Y los regalos...Qué maravilla andar por un centro comercial estos días, sin nadie, aislándote del ruido de la calle.....Puede ser lo más parecido a una estampida de bisontes que llegues a conocer. Para evitar esto solo tienes dos opciones. O vas cuando el portero está abriendo el centro comercial o bien, no vas. Pero entonces tendrás que visitar otras tiendas que estarán igual de saturadas. Como no hayas hecho las compras en noviembre no te escaparás.
Quizás mañana me dedique a hablar de otro maravilloso tema navideño: los anuncios de colonia.

Una pequeña muestra de amor


No suelo coger el transporte público mucho. Tanta humanidad desconocida a mi alrededor no me gusta. Prefiero la soledad del caminante. Pero el otro día tomé el bus. Pasé cerca de la parada y observé que estaba prácticamente vacío. El insoportable viento me convenció para subirme y gastar un viaje del bonobús que me compré hace no sé ni cuánto tiempo. Dada mi antipatía natural a evitar el contacto humano no deseado me quedé de pie a pesar de haber al menos una docena de sitios libres. Frente a mí, sentado en una butaca más ancha de lo normal, se encontraba un anciano. Tendría más de ochenta años. Impecablemente vestido con su chaqueta de cuadros, su chaleco de pico, su corbata a juego con el chaleco y su camisa impolutamente blanca. Jugueteaba con su bastón de madera. Al llegar una parada giró sobre su asiento noventa grados. Será su parada, pensé. El autobús llegó a la parada, se montaron pasajeros, se bajaron también y el conductor cerró las puertas pero el anciano no bajó. Se habrá equivocado de parada, ya no se acuerda cuántas paradas había o no ve bien fue lo que pensé de nuevo equivocadamente. El anciano empezó a incorporarse lentamente, torpemente. La edad le impedía moverse con mucha destreza. Cada movimiento que hacía con el autobús en marcha era asegurado previamente con una mano agarrada a un asidero y el bastón bien encallado en el suelo. Consiguió incorporarse y colocarse junto a la puerta de salida escasos treinta metros de la parada. Tenía una sonrisa amable sobre su cara. Escudriñó la parada del autobús y su sonrisa se acentuó. Allí estaba su mujer. Vestida aún con el delantal. Le ayudó a bajar y se dieron un pequeño beso en los labios. Los dos se volvieron para agradecer a los buenos samaritanos que también ayudaron a bajar al anciano. Los dos tenían esa sonrisa que te da el verte de nuevo con tu media naranja. Cuántos años llevarían juntos y aún conservan esa sonrisa, pensé esta vez acertadamente. La verdad que mereció la pena tomar el autobús ese día.